las tortitas no son lo que eran

Aparentemente después de un nuevo desengaño, Nicolás nos mandó un mail al estudio, expresando su sentir sobre la actualidad de la tortita. No puedo más que coincidir en sus apreciaciones y quiero compartirlas con Uds:

Señores, las tortitas no son lo que eran. Las pinchadas son como un almohadón King Koil o simil ( tal vez Suavestar), y las raspadas están tan zipeadas que cada una pesa unos 400 gramos. Comer una raspada de hecho, es como comer un bote que inexorablemente va a inflarse en nuestro estómago y a generar problemas a la salida.

Es como cuando en la escuela te dicen: ya vas a ver a la salida. . .

Y sí, ya vamos a ver todos a la salida. Después no se puede entrar al baño.

Un día podríamos jugarnos y ponerle un dulce de algo, no? De mandioca, de lo que sea. Digo, no?

Algún día volverán a ser lo que eran pero mientras deberemos conseguir ese dulce de mandioca, preferentemente, el mismo lunes.

5 comentarios en este artículo

1

Muchas gracias por publicar eso en su espacio, señor.

Como bonus track, agregaré que:

a) Las tortitas con chicharrones, al menos las que se venden en estos días, poseen chicharrones tan grandes como duros, chicharrones que es probable que pasen inadvertidos como rompemuelas de alto calibre, y el tamaño bueno, a veces en vez de una tortita parece una especie de masa marmolada, 50 % de grasa y cartílago, 50% de tortita (también contaminada de grasa, no?).

b) Las tortitas de hoja son exóticas en su forma, pero más que generosas en su cantidad de grasa. Comerlas a la mañana, recién horneadas, equivale a tolerar que el aceite navegue por nuestros dedos, que la masa se disuelva en nuestra boca y nos deje ese sabor de piel de vaca, esa idea multicapa de pielcitas o láminas de grasa apiladas sin esmero, en fin, un libro mojado en aceite, un libro de masa que amenaza con terminar con nuestro estómago a corto plazo.

Llevo más tortitas mal digeridas en un año del estudio que en toda mi vida.

escrito por nico en 09 de abril de 2006 a las 9:46 am.

2

Una reflexión que me acaba de surgir es sobre la preparación y el preparador. Tiene que ver con la mano, con la mirada, con el pensamiento, con el momento en que ese hombre, preocupado tal vez por su hijo mal comido, por las exigencias que los celulares y engendros del consumo le presionan el coco y por el jefe que necesita abaratar costos hacen que salgan en serie, y que no exista esa mano que tenian nuestras abuelas. O aquel hombre de antes, que con su cara fresca, orgullo y respeto iba a su trabajo.
Yo creo que esta suciedad de consumo esta haciendo desaparecer la legitima tortita, en cualquiera de sus variedades.
Una parte de mi sospecha un inconciente boicot por parte del nuevo orden mundial. De ahora en más, mirare con desconfianza cualquier sustituto extranjero.
De sus parientes políticos no desconfío: las medialunas son de noche y los sacramentos son religiosos.

escrito por mofotrip en 11 de abril de 2006 a las 12:30 am.

3

Adjunto en éste post unos saludos especiales al autor de éste blog, y al autor de éste post.

Salud entonces!

escrito por mofotrip en 11 de abril de 2006 a las 12:34 am.

4

Saludos a Ud., señor Pepo, grande entre los grandes!!!

escrito por nico en 17 de abril de 2006 a las 12:01 pm.

5

Hola
Yo vivi en Mendoza muchos años
y aun añoro comerme una tortita , mmmmm
yo quisiera alguna receta, haber si puediera reproducir algo parecido
aca en Chile
envienme alguna porfavor
Atte.
Ingrid
negrivcs@hotmail.com

escrito por Ingrid en 26 de septiembre de 2008 a las 11:26 am.

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