duérmete niña…
Te veo aquí a mi lado. Con tu pelo desordenado bajando por la cara y arremolinándose alrededor de los labios. Abrazando la almohada y tapada hasta los hombros por las sábanas bordó, del mismo color de tus labios.
Ahí estás, con tus últimas movimientos voluntarios a punto de abandonar este mundo y a visitar ese otro del que a veces me traés historias graciosas y un tanto absurdas, o (algunas veces) historias feas y que más vale que olvides lo más rápido posible. Pesadillas creo que le dicen pero es una palabra que no me agrada.
En un rato también me voy a acostar. Acá, al lado tuyo, pero con la diferencia de que no recordaré mañana mis historias de ese otro lado. Ya sabés.
Pero, espero despertar y que estés a mi lado como siempre.
Te amo, que descanses.
Deja tu comentario