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mi templo

Jueves, 17 de Julio de 2008

Creo que en algún momento de nuestras vidas nuestro cuarto se convirtió en nuestro templo personal. Ahí nos refugiamos cuando ibamos a contramano del mundo, cuando esa persona del que estabamos enamorados quedaba tan fuera de nuestro alcance, cuando creíamos que nuestros viejos no nos entendían. En fin, cuando necesitábamos encontrarnos con nosotros mismos.

Hoy es un día de esos que tengo yo cada tanto en los que necesitaría tener mi templo y encerrarme ahí. Y ya no lo tengo. Tengo un hermoso hogar, tengo a mi lado una increíble mujer, tengo el cariño de mis perritas, pero no tengo ese lugar personal e íntimo que a veces necesitamos.

Hace unos días, a comienzo de la semana pensaba si no sería bueno ya cerrar este blog de una vez por todas. Casi no posteo y cuando lo hago me siento un poco bastante inhibido. Bastante gente ahora lee este blog y no me gustaba mucho la idea de que tanta gente se entere de las cosas que digo acá.

Pero, má sí! voy a convertir este blog en mi templo personal. Lo voy a llenar de las cosas que me gustan, voy a permitirme decir cualquier cosa que piense. Que los boludos con los que alguna vez tuve problemas en este blog se vayan bien a cagar. Trataré de no ofender a nadie, como siempre, pero si alguien así lo siente no haré demasiado en aclararlo.

Quedan Ud. formalmente advertidos.

contra la SRA

Martes, 1 de Julio de 2008

Esta es la razón por la NUNCA voy a apoyar a esta gente:

Solicitada de la Sociedad Rural en 1977. (expandable)

pasa en Mendoza: un testigo clave de delitos contra la humanidad amenazado de muerte

Sábado, 8 de Marzo de 2008

Esto lo recibí hace varios días en mi correo desde la lista de correo del Cine Universidad. Me parece importante que lo sepa la mayor cantidad de gente así que lo reproduzco aquí. Ojos bien abiertos señores.

Estimados amigos

Les envío una nota de denuncia y aclaración sobre lo que está ocurriendo en la causa donde se investiga el secuestro y asesinato de Amadeo Sánchez Andía y Victor Romano Rivamar ocurridos en 1975 y 76, respectivamente.

Citado por la justicia federal, esta mañana presté declaración durante más de tres horas. Aquí les va un resumen. Les agradecería que lo leyeran y aquellos que tengan la posibilidad, le den difusión.

Muchas gracias.

Rodrigo Sepúlveda. Cel. 154 175 453

UN TESTIGO CLAVE DE DELITOS CONTRA LA HUMANIDAD AMENAZADO DE MUERTE

El ex suboficial de la Policía Federal, Carmelo Cirella Paredes, que había denunciado a varios efectivos de la Delegación Mendoza como responsables de delitos de lesa humanidad cometidos durante el gobierno de Isabel Perón y la última dictadura militar, sorpresivamente se desdijo.

En el marco de la desaparición del testigo clave en el juicio al Comisario (R) Etchecolatz, Jorge Julio López, y con la sombra aún presente del crimen del prefecto Héctor Febrés, Cirella cambió su declaración ante la justicia federal de Mendoza.
Esto porque tanto él como su familia están amenazados de muerte desde el mismo instante en el que las personas que denunció están presas.

Cirella, quien también participó de la represión ilegal, recibió la primera “advertencia” para que reviera sus declaraciones cuando era trasladado desde la Unidad 32 donde quedó detenido en un primer a momento al pabellón sanitario del Hospital Lagomaggiore. Allí, mientras caminaba por los pasillos, alguien le dijo: “estás muerto”.
Una vez internado en recuperación por dificultades respiratorias severas, asistido por un tubo de oxígeno, recibió la segunda advertencia: “cuando llegués al penal te van a matar, conseguite una chuza”, le dijo alguien con contactos en el interior de la Penitenciaría de Bolougne Sur Mer. La cantidad de muertes ocurridas en la cárcel no hizo más que confirmarle la certeza de que la el mensaje se haría efectivo.

Carmelo Cirella me contó sobre las amenazas en dos ocasiones en las que lo fui a visitar al pabellón judicial del Hospital Lagomaggiore. En su desesperación me entregó una nota escrita de puño y letra dirigida al juez Federal Walter Bento el 4 de enero de 2008. En el escrito pide que “por razones de salud y seguridad personal” se lo “traslade a la alcaldía de Tunuyán”. Y aclara que este pedido tiene como “objetivo también el acercamiento familiar por falta de recursos de mis seres queridos para visitarme en el lugar donde me encuentro detenido”. Él y su familia viven prácticamente en la indigencia.
En la nota, Cirella le “ruega” a Bento que “tenga en cuenta mi pedido ya que a más de veinte años de haber hecho la primera denuncia ante la CONADEP y la justicia, siempre mantuve el mismo domicilio y nunca intente evadirla (la justicia)”. En el texto no hay ni un rastro que indique el cambio de sus afirmaciones, sostenidas durante más de dos décadas.

Un mes más tarde de este pedido, por miedo a que lo mataran a él, a su mujer o a sus hijos, Carmelo Cirella cambió su declaración. Esto, “curiosamente”, a días de que la Cámara Federal de Mendoza se defina sobre los pedidos de excarcelación planteados por las personas que denunció y están detenidas. Estos son Marcelo León, Rodolfo Cardello y José Luis Mirotta.

Cirella está atormentado. Es un ex suboficial de la Policía Federal que participó de la represión ilegal pero, a diferencia de sus denunciados, vive en la extrema pobreza. Después de su detención, su mujer y su hijo fueron amenazados de muerte en Tunuyán. Sin comprender la situación, su esposa cayó en un estado que derivó en una internación en un instituto psiquiátrico. Por esto, su cuñada debió hacerse cargo de sus hijos, sin contar con recursos para poder siquiera darles de comer.

Soportando toda esta presión, el represor y testigo clave Carmelo Cirella Paredes cambió la declaración, aquella que dio por primera vez hace más de 23 años.

A poco del regreso de la democracia, primero ante la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas (CONADEP) y más tarde a la Comisión de Derechos y Garantías de la Cámara de Diputados de Mendoza, Cirella denunció el accionar ilegal de los efectivos de la Policía Federal entre 1974 y 1977. Atentados con bombas, secuestros, torturas, asesinatos y desapariciones fueron parte del rosario de delitos.

En los documentos que se conformaron con su declaración, no sólo dio detalles precisos del secuestro y asesinato de Víctor Romano Rivamar ocurrido en abril de 1976, sino que también sostuvo que fue Oscar Fenocchio, Jefe de la Delegación, quien lo ejecutó de un escopetazo por la espalda en un paraje de Papagallos. Incluso el propio Cirella se involucró en el crimen al confesar que él había sido el chofer de uno de los autos que usó la patota.

En su testimonio ante estos organismos, Cirella también dio detalles del secuestro y asesinato del estudiante peruano de periodismo, Amadeo Sánchez Andía ocurrido el 6 de junio de 1975. Amadeo, quien estaba herido, fue “chupado” por una patota del Hospital Regional de San Martín y ejecutado en Canota de varios disparos.

Todos los que formaron parte de la delegación de la CONADEP (entre los que se encontraba el actual legislador Sergio Bruni) y los miembros de la Comisión de Derechos y Garantías que se entrevistaron con Carmelo Cirella, creyeron en su testimonio.

El entonces diputado justicialista Clemente Montaña dijo que “en la reconstrucción del crimen de Rivamar sorprendió la forma y la manera en que Cirella reconocía y recordaba lugares”. Además, Montaña agregó: “la forma en que Cirella relató el secuestro de Romano Rivamar coincide con el de la madre de éste”.

En las conclusiones de la Comisión legislativa que integraba Montaña se dejó establecido textualmente lo siguiente: “Por la investigación realizada, queda prácticamente esclarecido el asesinato de Romano Rivamar, cuya responsabilidad es atribuible a la Policía Federal de Mza”.

Tanto en el crimen de Rivamar como en el de Sánchez, Carmelo Cirella dio los nombres de las personas involucradas. Mencionó al Jefe de la Delegación Mendoza Oscar Fenocchio, al Jefe de Inteligencia Ricardo Aleks, a Rodolfo Cardello, Marcelo León, Juan Carlos Zuccaro, José Luis Mirotta, Oscar Duarte, Humberto Panonti y Pedro Barrozo.

Dio detalles del funcionamiento de la Policía Federal en los años de plomo, incluyendo otros operativos de secuestro, tortura y desaparición. En estas denuncias mencionó también al médico Dalmiro Podestá como uno de los que “atendía” a los secuestrados mientras eran sometidos a la picana eléctrica en la sede de la Delegación de la Policía Federal.

Cirella sostuvo su declaración durante más de 23 años, hasta que la semana pasada la cambió argumentando que todo lo que había denunciado era por venganza contra sus ex compañeros. Y además, que lo relatado en el documental de mi autoría 7746 Legajo Conadep había sido a cambio del pago de 2.000 mil pesos.

El documental se realizó con el aporte de la Universidad Nacional de Cuyo (fue declarado de interés) y la colaboración de un equipo importante de personas que pusieron dinero, su trabajo y capacidad al servicio de la necesidad de dejar constancia de los hechos relatados por Cirella.

En dos ocasiones fuimos a charlar con él para manifestarle nuestro interés de contar con su participación en el audiovisual. Jamás nos pidió y jamás ofrecimos dinero a cambio de su testimonio. Aceptó participar como una colaboración para llegar a la verdad y lograr justicia a sabiendas de los riesgos que corría: quedar preso, como finalmente pasó.

La justicia debe tomar en cuenta todos estos antecedentes antes de dejar en libertad a un grupo de personas que están acusadas de ser responsables de los delitos más aberrantes que pueda imaginar la conciencia humana. Si lo hace, los que amenazaron de muerte a Cirella y su familia habrán logrado su objetivo, acallarlo.

La justicia seguirá, entonces, en deuda con los familiares de las víctimas y sobre todo con Víctor Romano Rivamar y Amadeo Sánchez Andía. Y nosotros, los que realizamos el documental y la comunidad en general, estaremos en peligro.

Rodrigo Sepúlveda
Periodista. Director
Documental 7746 Legajo Conadep

me quisieron robar

Viernes, 18 de Enero de 2008

Ayer, 8:30 am volviendo del banco me pide mi socio si podía comprar algo fresco porque en la oficina hacía un calor bastante importante.

No encontraba minimarkets ni quioscos abiertos a esa hora. A unas 2 cuadras de aquí al final consigo uno que se dignó a madrugar. Ojo que es calle Colón y España, no es la 4ta. sección.

Entro y pregunto por un Ades de Naranja:

¡$ 4.50!

Ehhhh, ¡arriba las manos! Como no pensaba pagar eso di media vuelta y me fui.

Me voy al supermercado que está en Colón y Patricias Mendocinas. Busco el mismo producto. Precio:

¡$2.80!

Al final es cierto lo que decía la canción:

Bronca porque roba el asaltante, pero también roba el comerciante…

DVDs de mierda

Martes, 4 de Diciembre de 2007

¿Cómo puede ser que para ver una película en un DVD original me tenga que comer obligatoriamente, aunque no quiera y me de por el quinto forro de las pelotas, lo siguiente?

  • Advertencia legal de morondanga.
  • 2 publicidades de Metrovías
  • 1 publicidad de Aeropuertos Argentina 2000
  • un video donde dice que comprar películas piratas es malo y si lo hago no voy a ir al cielo

Además no me las puedo saltear, no puedo apretar el “botonito” de menú para empezar a ver la película directamente, no lo puedo adelantar. Me tengo que tragar toda esa mierda PORQUE UNOS PELOTUDOS DE LAS VIDEOEDITORAS NO ENTIENDEN NADA DE TECNOLOGÍA.

Generalmente prefiero alquilar DVD’s originales, pero esta basura me hace reconsiderarlo.

Sres. de las videoeditoras: piensen un poco en el usuario y, por lo menos habiliten la opción de ir directamente al menú. O algo más inteligente: ni pongan toda esa basura. O los usuarios, como yo, la próxima vez elegiremos la opción que no nos quite el tiempo y directamente nos permita ver lo que hemos pagado.

Dejen de ser tan  pelotudos.