cuestión de actitud
Sábado, 12 de Abril de 2008Las personas no son recordadas por el número de veces que fracasan, sino por el número de veces que tienen éxito.
Las personas no son recordadas por el número de veces que fracasan, sino por el número de veces que tienen éxito.
Peor que pesadillas son aquellos sueños que no terminan. Esos que cuando despertamos creemos que son parte de la realidad.
Las pesadillas terminan abruptamente cuando despertamos. Incluso, a veces, en la misma pesadilla tenemos conciencia de que estamos en una. En el peor de los casos, el alivio llega al abrir los ojos.
En cambio, estos sueños sin fin permanecen hasta que nos encontramos de frente con la realidad. Momento en el que todas nuestras ilusiones se transforman en una pesadilla. Lo peor es que esa pesadilla nos acompaña un buen rato… mientras estamos despiertos.
Y así de esa forma sucedió. Sin preverlo ni intuirlo y habiendo dejado de imaginarlo desde hace tiempo.
Hoy, tenía que ser hoy. Después de años, temores y algunos recuerdos prepotentes y forzudos que iban y venían mientras otros recuerdos nunca lograban salir de acá.
Y fue fuerte, tan fuerte como la última vez. Como me acordaba de la última vez. Los abrazos y las emociones. Saber que todavía, eso de hace mucho tiempo, es fuerte y que está vivo. Perdido y vagando, pero vivo.
Todavía no puedo creerlo. ¿Tendré que refregarme los ojos y aclararme la garganta por mucho tiempo más?
Cosas como esta hacen que un día que nació mediocre terminé como otro recuerdo imborrable, por el resto de una vida. Cosas como esta de hoy, que encontré a una vieja amiga.
Este 2006, comenzó de una manera curiosa. Tuve un sueño fuera de lo común. Estábamos reunidos con mi grupo de antiguos amigos, estaban todos, y el clima era de felicidad general. Vi caras que hace tiempo no veo, vi sus sonrisas, pasaron cosas. Fue corto, pero fue tan real que no hubiera querido que terminara.
Dios, como los extraño: Nati A., Nati G., Caro, Paulita, Fede, Ariel, Claudia, Adrianita, Claudia y los demás que estaban. Gracias por venir a mi sueño. Que ganas de abrazarlos, que ganas de volver en el tiempo.
De nuevo, gracias por venir. ¿Alguna vez será?
Hoy se ha convertido en un día un poco triste para mí. El actor que encarnó a uno de los personajes que mas me gusta desde mi infancia falleció a los 82 años.
A Don le debo uno de los sueños más maravillosos que tuve siendo niño y que fue tan grande y me marcó tanto que hasta el día de hoy lo recuerdo con lujo de detalles.
El sueño trataba de que yo era hijo de Maxwell Smart y de la Agente 99 y vivía con ellos. En mi sueño, sus personajes se comportaban como lo hacían en la serie, sólo que antes de ir a trabajar me llevaban a la escuela, o jugaban conmigo… etc. Fue uno de esos sueños que luego al despertar le pides a Dios que haya sido realidad y que luego de darte cuenta de que no es así, sólo deseas volver a dormirte y a soñar nuevamente lo mismo.
No es que haya estado descontento con mi vida, pero a esa edad (8 años aprox.) ese era un mundo mágico y los personajes se habían apoderado de mi ilusión.
Mi sencillo homenaje y mi triste adiós a Don.
Les dejo unos datos sobre Don, por si quieren conocer más de él.